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Happy Weekend Ormeus Family! In his weekly video, Ormeus Compliance Director Javier Canales brings us an update on the progress of the Token Swap on Airwire and upcoming news for the Ormeus Ecosystem.

INFLACIÓN PROGRAMABLE EN BLOCKCHAIN Y POLÍTICAS MONETARIAS A LA CARTA.

Son dos los ingredientes que marcan el ritmo de los ciclos económicos en los que estamos inmersos como sociedad: el control de las tasas de interés, y la impresión de moneda. De esta receta se alimentan los niveles macroscópicos de expansión o contracción económica. Es decir, las entradas y salidas en ciclos inflacionarios y deflacionarios.

Sin embargo, esta dieta no está logrando los efectos esperados y en buena parte porque el modelo estándar económico y las funciones que lo definen parecen estar sobresaturados. Tanto es así que a duras penas se logra mantener la inflación a un 2% aún habiendo multiplicado casi por veinte el total de Euros en circulación (ídem con otras monedas FIAT), a costa eso eso sí de la pérdida de poder adquisitivo.

Con las tasas de interés bajo mínimos y la impresión de moneda a toda máquina, poco margen de maniobra queda a la vez que no se consigue acelerar el crecimiento económico a la velocidad deseada. O al menos, a la velocidad necesaria para pagar la voluminosa deuda que cada país acumula crecientemente y que el propio sistema económico arrastra como una bola de nieve. Paradójicamente y mientras algunos optan por jugar con dichas dos variables en pro de políticas monetarias inflacionarias, como sociedad parecemos reacios a subirnos a nuevas olas consumistas y nos colocamos en cambio cerca de voluntades de ahorro a un paso de espirales deflacionarias con las que estaríamos frenando todavía más la velocidad a la que intercambiamos moneda. Un escenario poco favorable para sanear una deuda total que, repartida sobre la cabeza de cada uno, supondría asumir alrededor de 50 mil dólares por barba. Cifra bastante alejada de la capacidad que ofrece el PIB de cada país como verdadero motor económico.


Aunque haciendo malabarismos, en Occidente no hemos llegado todavía a puntos de no retorno como las recesiones alcanzados en Japón. Donde descuentos de más del cincuenta por ciento, sirven como último recurso para reclamar el consumo incluso de sabrosos Yakitoris y golosos Doriyakis para llevar.

De Tokio a Moscú, y de Munich a San Diego, estamos dentro de una economía globalizada y rigiéndonos por estándares económicos que también tratan de ajustarse de manera global. Así que no solo las funciones y variables que estamos utilizando dan síntomas de obsolescencia, sino que además el hecho de estar basándonos en modelos de ámbito global podría estar actuando como un apretado corse. Muy eficaz eso sí, para desencadenar efectos mariposa durante la propagación de crisis. 

En cambio la realidad local y única de cada sociedad o cultura, y la naturaleza dispar de cada mercado o industria justifican la necesidad de adoptar medidas específicas para cada contexto. Modelos económicos y políticas monetarias ajustadas y programables para cada necesidad y propósito, lejos de soluciones globales cortadas por el mismo patrón. Actualmente, algo que podemos llamar granularidad monetaria es posible gracias al dinero programable, o directamente gracias a los activos programables o tokens que representan cierto valor dentro del Blockchain.


Con la irrupción de Blockchain y la representación de monedas de cambio para por ejemplo acceder a ciertos servicios de la red o más fundamentalmente para servir como sistemas de incentivo de la propia red, el diseño del money supply de dichas criptomonedas o tokens representa a día de hoy una oportunidad para la libre creación de nuevas políticas monetarias pero sobretodo la elección de aquellas según conveniencia del usuario en cada momento. De esta manera el acto analógico de impresión de moneda para todos de modo one size fits all, toma ahora una nueva dimensión definiéndose un nuevo terreno de juego monetario digital mucho más individualizado y especializado donde concienzudamente se programa la creación o eliminación de criptomonedas y se analiza como esto afecta a la economía interna de cada Blockchain o mercado.

Otros dos factores a destacar sobre el meticuloso diseño que define la emisión de moneda en Blockchain, son su previsibilidad y transparencia. La previsibilidad en el flujo de moneda es una característica siempre interesante para los mercados y los propios consumidores, evitando reacciones a pie cambiado. Mientras que la transparencia hace que detrás de cualquier programación que regule la emisión de tokens, siempre haya un argumento racional que la justifique. Como por ejemplo: emisión de moneda para incentivar el uso honesto de la red, financiación para que los creadores mejoren el protocolo, o bien necesaria para el modelo de negocio del propio servicio descentralizado, entre otros.

Precisamente estos elementos son los que ponen de manifiesto que estamos delante de una tecnología con una madurez económica superior, que dista mucho de cualquier argumento que tradicionalmente haya servido para defender la emisión de moneda FIAT y cualquiera de las políticas monetarias teledirigidas por los “Hombres de negro”.


Bitcoin, política desinflacionaria y moneda finita.

El manifesto antisistema del ciberpunk Satoshi Nakamoto, se materializa en forma de una criptomoneda desinflacionaria. Es decir, el algoritmo que la regula está programado para reducir su emisión a medida que avanzamos en el tiempo. No solo eso, sino que además su emisión se reducirá a cero cuando allá por el año 2140 el sistema haya contabilizado hasta la fecha la emisión total de 21 millones de unidades. Esto último, es lo que convierte a Bitcoin por diseño en un activo escaso o materialmente finito.

Si la impresión de moneda FIAT corre a ritmos exponenciales, Bitcoin está programado para hacer precisamente lo contrario: crearse a un ritmo logarítmico. Si la impresión de moneda FIAT es infinita e ilimitada, Bitcoin nace con un límite de unidades predefinido en su código fuente. Muy a largo plazo estas propiedades lo convierten en un activo que podría servir como reserva de valor, al mismo tiempo que funcionalmente es lo suficientemente líquido como para servir de moneda de cambio en caso de adoptarse su uso.

Para lograr este comportamiento, el código fuente de Bitcoin crea moneda (BTC) cada vez que se valida un bloque cuyo contenido está formado por las últimas transacciones realizadas entre usuarios. Aproximadamente y de manera estable en el tiempo, se valida 1 bloque cada 10 minutos y durante los primeros 4 años en funcionamiento el sistema creaba 50 BTC desde su bloque génesis y cada vez que se validaba un bloque sucesivo.

El patrón desinflacionario se logra reduciendo a la mitad la emisión de BTC por bloque validado, lo cual sucede geométricamente cada 4 años (o cada 210 mil bloques) en la acción llamada halving. La inflación anual se situaba alrededor del 200% inicialmente, pero esta se ha ido reduciendo tal como define su código hasta llegar a un 4% aproximadamente en 2018. Con esta progresión, a partir del 2025 la inflación de Bitcoin se reducirá por debajo del 1% en adelante.


Ethereum, equilibrio inflacionario a largo plazo. 

Con la experiencia de Bitcoin en la mochila, la irrupción de Ethereum da lugar a que la política monetaria de su moneda Ether (ETH) siga la línea desinflacionaria de Bitcoin pero en este caso sin establecer un tope límite de unidades a emitir.

La emisión inicial de Ether se compaginó con un proceso de financiación del propio proyecto. Aquellos creyentes en la iniciativa, iban a adquirir Ether a cambio de Bitcoin. Finalizada la venta, se creó todo el Ether necesario para abastecer a sus compradores inversores. En total, se crearon 60 millones de ETH en el bloque génesis.

De manera programada, cada año se emiten nuevos Ether a un ritmo del 3% respecto el suministro inicial. Es decir, cada año y de manera perpetua entran en circulación 18 millones de nuevo ETH, o 3 nuevos ETH por cada nuevo bloque validado. De esta forma, inicialmente Ethereum parte con una inflación del 20% que con el paso de los años llegará al 2080 situándose entre el 0,5% y el 2%.

La comunidad Ethereum tiene además en cuenta la posibilidad de pérdida de moneda debido a transacciones hacía direcciones de destino inexistentes o bien olvido de claves de acceso. Contabilizan en un 1% el total de Ether susceptible de ser extraviado cada año. Con esta premisa, la entrada de nuevo Ether en circulación llegará a compensar su pérdida, lo cual generaría una dinámica estacionaria en la que la cantidad de Ether no crecería en el tiempo pero tampoco se convertiría en algo escaso por diseño. Presuntamente esto daría pie a mayor accesibilidad o inclusión y una velocidad de moneda o intercambio de manos entre sus usuarios, superior a la de Bitcoin.


EOS, emisión de moneda para la propia financiación.

El diseño de EOS responde a una inflación programada del 5% con respecto a su suministro inicial de 10 mil millones de monedas, lo que se traduce en la emisión de 50 millones de EOS adicionales cada año.

Esta emisión de moneda pretende por un lado servir como incentivo para un determinado número de productores de bloques, y por otra parte cubrir las necesidades de financiación del proyecto sin tener que recurrir a inversión externa. Concretamente, del 5% de nueva moneda, el 4% se destina a un fondo de inversión interno para garantizar las mejoras del protocolo a lo largo del tiempo. Por su parte, la infraestructura de nodos y sistemas de memoria o almacenamiento necesarios para cubrir la exigencia técnica del protocolo quedarían cubiertos con el 1% restante, en forma de incentivo para la producción de bloques. Esto último además permite cubrir costes que también evitan la necesidad de pedir comisiones o fees a los usuarios, como si sucede en Bitcoin o Ethereum.


Factom, retirada de circulación y precios del servicio estables.

Un grupo reducido de nodos autorizados acuñan en el Blockchain de Bitcoin entradas o registros con información pública o privada de los usuarios. Este servicio ofrecido por Factom tiene un coste fijo de 0,001 dólares, y se ejecuta mediante la retirada de circulación o “quema” de Factoids (FCT). Es decir, a diferencia de otros servicios Blockchain, en Factom el pago conlleva la eliminación del token y por tanto la reducción del suministro circulante total.

El suministro total con el que parte el servicio suma 8,7 millones de FCT, y para compensar la eliminación de aquellos necesarios para el uso del servicio, se generan de manera programada 73.000 FCT cada mes independientemente de la cantidad gastada. Como parte del modelo de negocio, esta suma se reparte entre los nodos autorizados que ejecutaron el servicio para los usuarios que lo solicitaron de forma proporcional y según el trabajo desempeñado por cada nodo.

Este mecanismo consigue generar una presión a la alta o a la baja en el precio de mercado de los Factoids, según si el servicio se ha utilizado por encima o por debajo del suministro mensual respectivamente. En consecuencia y según la demanda de cada mes, en ocasiones será necesario quemar más o menos Factoids para la obtención del mismo servicio pero en general el sistema tenderá a un equilibrio de coste y recompensa.

Existen otros proyectos en los que también se ha llevado a cabo la quema de tokens pero a diferencia de Factom, de manera indiscriminada y súbita, con la única intención de buscar una revalorización cortoplacista de su precio de mercado. Sin embargo estas últimas serían artes más propias de los “Hombres de negro” jugando a las criptos, y poco dignas de la escuela Nakamoto.

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